Nunca es fácil olvidar.
Se quedan los momentos
que pasé a su lado;
y me inquietan esos recuerdos...
Las charlas de sobremesa,
paseos mano a mano por las calles,
en los parques;
las cenas con luz de vela
los despertares compartidos,
e incluso,
sus ronquidos.
Fustiga la piel
marcada con sus besos,
y mis húmedos ojos,
la cama vacía
y mi camisas manchada con su labial.
Ahora por inercia,
bajo la tapa del w.c.,
tapo la pasta de dientes,
pongo la ropa sucia en el cesto,
y he aprendido
a enderezar perfectamente
el nudo de mi corbata.
Extraño el café que a diario preparaba,
previo meloso coito matinal entre cobijas.
Nuestras locuras nocturnales,
junto a las quejas vecinales
por nuestros grititos de placer.
No olvido sus recados en el refri,
las llamadas de amor durante el día;
nuestras salidas los fines de semana.
No;
no es fácil olvidar
a quien se ha amado intensamente;
hasta la locura,
hasta morir.
De cuando en cuando,
trato inútilmente de hundir su recuerdo
con los tragos de un ron barato,
pues termino más frustrado.
Y veo sus programas favoritos en la tele,
y cocino para dos en espera de su llegada.
Que no se da.
Algún día vendrá...
o algún día terminaré por
acostumbrarme a su ausencia,
pero...¡ ah caray !
No es nada fácil olvidarla!
Pedro Garcia B.
®Peter 2015

No hay comentarios:
Publicar un comentario