lunes, 28 de septiembre de 2015

Carta abierta, desde tu ausencia

Nunca es fácil olvidar.
Se quedan los momentos
que pasé a su lado;
y me inquietan esos recuerdos...

Las charlas de sobremesa,
paseos mano a mano por las calles,
en los parques;
las cenas con luz de vela
los despertares compartidos,
e incluso,
sus ronquidos.

Fustiga la piel
marcada con sus besos,
y mis húmedos ojos,
la cama vacía
y mi camisas manchada con su labial.

Ahora por inercia,
bajo la tapa del w.c.,
tapo la pasta de dientes,
pongo la ropa sucia en el cesto,
y he aprendido
a enderezar perfectamente
el nudo de mi corbata.

Extraño el café que a diario preparaba,
previo meloso coito matinal entre cobijas.
Nuestras locuras nocturnales,
junto a las quejas vecinales
por nuestros grititos de placer.

No olvido sus recados en el refri,
las llamadas de amor durante el día;
nuestras salidas los fines de semana.

No;
no es fácil olvidar
a quien se ha amado intensamente;
hasta la locura,
hasta morir.

De cuando en cuando,
trato inútilmente de hundir su recuerdo
con los tragos de un ron barato,
pues termino más frustrado.

Y veo sus programas favoritos en la tele,
y cocino para dos en espera de su llegada.
Que no se da.

Algún día vendrá...
o algún día terminaré por
acostumbrarme a su ausencia,
pero...¡ ah caray !
No es nada fácil olvidarla!

Pedro Garcia B.
®Peter 2015


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