llegaste junto a mi nacimiento,
y desde ese justo momento,
por ley, algún día tendré que abrazarte.
Es así mi destino llegar a ti
y de nada de vida me he quejado.
TODO ha sido bienvenido en mi
tanto lo bueno y lo malo... los he aceptado..!
No me verás llegar a ti ni con oro ni con plata,
y de ningún modo arrepentido,
ni por mis acciones afligido,
e iré a ti como llegué a ésta vida ..... sin nada.
Me cubriré con tu manto de consuelo
a descansar en paz eternamente,
sin oponerme abiertamente
o combatirte con recelo,
ya que es inútil engañarte,
porque aunque disimule o huya,
será solo por voluntad tuya,
que mi alma deba de entregarte..
Por eso ven por mi cuando sea tu deseo,
que a nada prescrito me opongo,
pues el destino no actúa con dolo,
es solo la expresión del divino anhelo.
Pedro Garcia Bermudez
®Peter2015


















