domingo, 30 de agosto de 2015
Mi consuelo
Ya no queda nada...
El amor nació de tu mirada y tu sonrisa...
Mariposas multicolor revolotean aun en mi ser.
El mundo gris en el que vivía...
se aclaró; se volvió etéreo a tu lado...
Sentir fluir tu tibia sangre cuando juntos,
piel a piel, sudorosos y exitados,
nos amábamos.
Saltando en algodonosas nubes....
en el amplio cielo de tu cuerpo,
solo para caer redondo,
en el bendito nudo de tus brazos.
Pero ya no más...
El azar existencial nos trazó a otros destinos.
Con la consecuente afectación a nuestros sentidos...
y ahora yo divagó...
taciturno...
patidifuso...
con los pies ajados por la vana búsqueda.
Triste y cansado,
pero con una gran sonrisa que oculto a los demás;
porque me queda el consuelo de haberte conocido.
Peter
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