Un fuerte olor a macho
gobierna tus pasos
y una vez que eliges presa;
ésta no tiene escape:
persigues
acosas ,
abordas ,
hostigas ,
succionas ...
hurgas virilidades
ganando adeptos;
fama y reputación.
No te importa el costo,
para eso trabajas.
Pero...
eres tú ,
quién sucumbe.
El chasquido de sus dedos,
su pose de fortachón,
el color de su auto
o sus llamadas al teléfono ,
te hipnotizan y embelesan ;
pierdes el piso
por su aroma:
tu emergencia.
Te olvidaste del amor;
del amor sin ambages ,
pero eso a ti...
no te importa.
Peter
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