El arrebato
de nuestro amor,
exelso resulta
si estamos desnudos;
prestos al roce y a las caricias...
Es asomarse
justo desde
los confines de la realidad,
a lo divino;
lo espiritual.
Lo sinuoso de tu cuerpo
y lo erguido del mío,
provocan mutuo placer;
abundante goce
y pleno desfogue .
La conjunción de
nuestros cuerpos
en el clímax de la pasión
nos eleva
por encima del séptimo cielo
oyendo pues,
música de las esferas.
Y en lo más profundo
de nuestra íntima unión,
durante el eco del éxtasis ,
resplandecen iridiscentes ,
¡ los vestigios de un Dios !
Peter
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