No puedo seguir así;
siendo rehén de tus caprichos
y de tu ego nervioso.
Te aprovechas
de mi amor incondicional;
de mi naturaleza caballeresca
que de continuo
te celebra como a dama.
Mis halagos
sólo alimentan tu arrogancia,
y mi debilidad
por tus caricias,
me colocan a ras de suelo,
arrastrandome en pos de ti.
Mi lealtad contigo
la convertiste en correa
y la exaltación por ti
ayudó a obtener que
me otorgaras el rango
de perro fiel.
Tus burlas
hacia mis locuciones
terminaron por enmudecerme ,
por enflacar mi oralidad
y castrarme intelectualmente.
Y en mi interior
putrefacta yace
mi genialidad
junto al cadáver de mi talento.
Cambie por ti
fiereza por ronroneo ;
y justo en el pináculo
de nuestro romance,
me hundiste
con el obsequio cumbre:
tu traición.
Y hoy en día
me culpas del estado
que guarda nuestra relación.
Estoy cansado de llevar
tu amor a cuestas,
que con prepotencia
me señalas a llevar.
Tu indiferencia
y tu silencio,
insulta burlonamente
a mi inteligencia.
El descaro
con el que minimizas
tu infidelidad ,
me asusta;
pues yo te conocí sensible
y escrupulosa .
Que remedio tiene mi queja
sí yo he sido el causante
de convertirte DIOSA
y yo mísero mortal.
Peter
Hermosos versos, cuando el amor no es correspondido o cuando es maltratado
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