Te extraño.
Persiste aún
la humedad de tus labios
en mi piel desamparada
e impregnado en las paredes
tu aroma dulzón.
En mis oídos
retumba tu voz
y estoy sintiendo tu cuerpo
junto al mío.
Voy de espasmo en espasmo
recordandote silenciosa,
hincada .
Entregada al momento;
abandonada a mi imaginación.
Sigue tu cálida sonrisa
con su suave aliento,
posada en la almohada.
Casi te puedo ver
con el camisón puesto
y sé que no estoy solo .
Te intuyo y te recreo
feliz y satisfecha,
en un abrazo los dos atados,
un miércoles,
la fecha exacta
no me importa.
Te extraño.
Peter .
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