No debes someterme;
yo accedo .
Dócilmente
entrégome a tu placer,
a tus designios.
Puedes empezar
por decir: Te quiero.
Luego,
un dulce beso;
entonces yo coopero
y me tenderás en el lecho.
Continúa con caricias;
has encender el cielo.
Entorna los ojos
y quitate la blusa
yo me despojo de la camisa;
aferrate a mis piernas
y procede en adelante
como gustes...
Imagina
mi mirada perdida
y retuerceme suave y dulcemente
a tu ritmo húmedo,
murmurando la " M "
y frotando con tu dedos
y asintiendo con la cabeza.
Enseñandome un nuevo lenguaje
mientras arañas
con mis vellos
tus pezones .
Haz reventar
mi pasión contenida;
no escatimes en suspiros
que me rendiré
a tu encanto labial .
y déjame ir directo
y sin escalas en
y al lugar
que origina
la sonoridad melosa
de tu voz .
Peter
Genial propuesta, Peter, directa y concreta. Supongo que no se habrá resistido, no?
ResponderEliminarPues sufrió un poco al principio; luego fue total goce. Ahora es un adicto y esclavo de la mujer
EliminarUn dulce beso, entonces yo coopero... (nada como dejar fluir!).
ResponderEliminarGracias Suspicaz!
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